Proyecto 'Cristo Bonnevaux'
En una primera visita al monasterio de Bonnevaux me di cuenta de que el espacio de oración del convento no tenía ninguna escultura iconográfica. Entonces me pregunté si quizá podrían utilizar mi Cristo Ascendente. Lo comenté allí mismo y, curiosamente, la idea les sorprendió y les encantó. Les enseñé algunos dibujos y confirmaron su entusiasmo por el nuevo proyecto.
Durante esa estancia también paseé por los bosques que rodean el convento, donde observé unos tronos de roble que habían sido cortados recientemente. Entonces se me ocurrió decirles: "¿Por qué no me llevo un tronco de roble francés a España y realizo un Cristo con él?"


Con esa idea me llevé el tronco, dejé que secara y, una vez la madera estuvo lista, comencé a tallar el Cristo que imaginaba para ese espacio de recogimiento. Al año siguiente regresé con la obra terminada y la instale en la sala de oración, colocándose en el eje y presidiendo esta.


